Cuando Luigi Galvani hizo públicas sus observaciones sobre las convulsiones que sufrían ranas muertas al ser expuestas a una corriente eléctrica, jamás se imagino que daría la inspiración para Mary Shelley y su obra “Frankenstein”, ni que haría que su contemporáneo Alessandro Volta terminará creando la primer pila electroquímica. Esto último, aunque no tan bello … Continuar leyendo »

