De casas de empeño y pignorantes no ignorantes

Para las casas de empeño, Enero es su Agosto ya que al pasar las fiestas decembrinas, y al despertad a la cruda realidad, muchos recurren a ellas para salir de sus apuros de pagos que se les vienen encima.

Lo que si, como todo crédito a través de una institución, hay un costo y en las casas de empeño, este es de lo más caro en el mercado.

Lo mejor en una necesidad económica, es conseguir que un conocido o un familiar nos prestara el dinero que necesitamos. También se podría buscar un préstamo por nómina ya que estos manejan un interés bajo. Procura que un préstamo prendario sea tu última opción.

Escogiendo y usando una casa de empeño

Te dejo ocho recomendaciones para que utilices de la mejor manera esta opción:

  1. Reputación del establecimiento. Puedes utilizar el Buró Comercial de PROFECO para ver si el establecimiento cumple con los requisitos que este pide. Si no es así no hagas tratos con ellos. Cuídate de los “coyotes” que rondan las casas de empeño que te ofrecen prestarte más por tu prenda, pero que luego se desaparecen.
  2. Tasa de interés. Este varía de negocio a negocio. Puede ir de un 4% hasta un 25%. Visita varios negocios y compara las tasas de interés así como el CAT para que de manera educada escojas la más conveniente.
  3. Gastos de custodia y seguro. El cobro de custodia no es más que lo que te cobran por tener la prenda en su almacén. El seguro cubre la perdida por robo o percance. Ojo con este seguro, no cubre el costo total de la prenda, únicamente el valor avalúo que te dieron y si es necesario aplicarlo, te restan del pago los intereses y gastos asociados con el préstamo. Ah, y también se paga IVA. Todos estos costos los debes de incluir a la hora de hacer el comparativo entre las diferentes casas de empeño.
  4. Regatea. No tiene de malo esto, toma en cuenta que la casa de empeño busca obtener una ganancia. Por norma general, te prestan al tres por uno, ¿qué es esto? Que buscaran darte una tercera parte del costo real de tu prenda. Es decir, si el valor mercado son $1,000.00, buscarán prestarte entre 300.00 y 350.00, así que tienes un margen para pedir más por tu empeño.
  5. ¿Qué se puede empeñar? Casi de todo: joyería, monedas, aparatos electrónicos, electrodomésticos, herramientas, automóviles, motocicletas, y en algunos casos casas. Lo más común y por lo que obtienes una mayor cantidad, son la joyería y monedas de oro y plata. Por los aparatos electrónicos y electrodomésticos no te ofrecen mucho, ya que los avances en la tecnología hacen obsoletos rápidamente a estos artículos.
  6. Refrendos. La mayoría de las casas de empeño te dan la opción de refrendar la prenda empeñada. Esto es útil si no tienes la cantidad para cubrir el préstamo total. Esto funciona al pagar únicamente los intereses del período antes de que se venza el plazo y así obtener más tiempo para alcanzar a juntar el préstamo y así no perder tu prenda. La casa de empeño te hace una nueva boleta y te especifica la nueva fecha y monto de pago para recuperar lo que has dejado empeñado.
  7. Demasía. Si no alcanzas a pagar en tiempo y forma el préstamo, la casa de empeño pone a la venta tu prenda para recuperar el dinero del préstamo y de los gastos incurridos por procesarlo. Si hay un sobrante al vender el artículo, eso se llama demasía y es para ti.
  8. Contrato. Antes de firmar la boleta/contrato, léelo con detenimiento para que te quede claro cuales son las condiciones del préstamo, el tiempo límite de pago, los intereses y comisiones a cobrar, la mecánica de funcionamiento de los refrendos y demasía y demás condiciones.

Si uno cae en esta situación, que sea por ser una verdadera emergencia y no por no saber manejar nuestro dinero, o peor aún, por gastar más de lo que podemos pagar. Te dejo otras ligas para que te informes aún más de las casas de empeño. Recuerda, una desición tomada de manera informada, es siempre una desición inteligente.

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