Porqué no compro billetes de lotería

Una de las ilusiones que la mayoría de los seres humanos tenemos, es el de adquirir nuestra independencia económica. Soñamos con lo que haríamos, compraríamos y viviríamos si tan solo tuviésemos varios millones en nuestro poder. Otros, debido a las carencias que viven, se conforman con tener lo más básico para sus familias y ellos mismos.

Para cumplir este sueño, millones de personas se aficionan a los juegos de azar por dinero, sea legal o clandestino, para esperanzarse de pegarle al gordo, de atinarle a la quiniela deportiva, de rascarle y llevarse el gran premio.

A todos nos ha tocado ver en las noticias cuando alguien le pega a uno de esos magnos premios y eso hace que el gusanito de “¿Y si el próximo fuera yo?” entre y vaya uno y compre su boleto para probar suerte.

Mi madre fue una de estas. Mis recuerdos de infancia son las noches en el galgódromo de Tijuana en donde desde la primera hasta la última carrera, buscaba la quiniela que le diera a ganar una buena cantidad de dinero. Lo más que llegó a ganar, y lo tengo muy presente, fueron 189.00 dólares en una carrera. La mayoría de las veces perdía, pues su sistema consistía en irle a los perros que llevarán 3 o 4 carreras sin ganar, porque como decía ella, “Ya le toca”.

¿Quienes son los más propensos a las loterías?

De mi experiencia, los de ingresos más humildes. Cuando la devaluación de finales de 1975, la gente perdió mucho dinero al ver que sus ahorros perdían el 40% de su valor. En esa época, me toco ver como ahora el galgódromo estaba repleto de nacionales y ya no tantos americanos como era antes. Todos con la esperanza de recuperar algo de lo perdido.

Imaginen a alguien que gana 1,000.00 pesos semanales ¿Cuándo podrá juntar un millón? Cuando le pegue al gordo, eso es la idea que tienen.

Estamos en una cultura que hace que se piense que el trabajo arduo es lo que te lleva a las metas que buscas. Pero no, el trabajo arduo inteligente es lo que lo consigue. No las loterías.

Razones por las que no la compro

  1. Es avidez. El deseo de hacerse rico es una emoción bastante negativa. Lleva a algunas personas a un deseo enfermizo de la emoción de ganar. Es algo muy feo.
  2. Es un gasto. La verdad ¿Cuántos de mis conocidos han ganado la lotería? No conozco a ninguno y créanme, tengo bastantes. Mejor guarda el dinero, al fin de año tendrás un guardadito que podrás utilizar en algo útil.
  3. Es emocionalmente desgastante. Ver que no se gana, y verlo vez tras vez, es una experiencia devastadora. Lo se, lo he visto tantas veces.
  4. Hay mejores maneras de ayudar. Según las loterías, son para la beneficencia pública. Quisiera ver a una persona que la compre para ayudar. Si en realidad quieres ayudar, escoge una organización y apóyala directamente. Te lo van a agradecer.
  5. Falta de amor. Para que yo gane, todos los demás deben de perder. Eso es muy mala vibra y muy poco amoroso. No quiero nada que implique una perdida para los demás.

Si lo que quieres es mejorar tu situación financiera, visita lo 3 primeros sitios recomendados en el blogroll que está en la barra derecha de este sitio, en ellos encontrarás consejos muy útiles. Y no solo eso, encontrarás personas como tu y como yo que tienen un deseo real de ayudar.

Compra pensando en lo que te traiga un beneficio real, no malgastes tu dinero en sueños guajiros. Se un Comprador Inteligente.

Si puedes, enriquece esta entrada con tus experiencias.

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